contaminación solar
Contaminación solar Contaminación que genera la energía solar
Cuando se aprovecha la energía solar no se genera contaminación directa por sustancias de los colectores o de las células fotoeléctricas, pero estos contienen a menudo sustancias para la transmisión térmica que pueden producir contaminaciones si acceden al medio ambiente.
Otros impacto ambientales se producen durante la fabricación de los materiales que se utilizan para los colectores y células solares. La fabricación del acero, cobre y aluminio que a menudo se utilizan como materia prima, genera problemas ambientales por emisiones, por ejemplo, de polvos y compuestos florados y produce no sólo gran contaminación por los desechos y efluentes que producen, sino que también gasta mucha energía, especialmente en el caso del aluminio.

Para las celdas solares se utilizan en parte metales raros y tóxicos (cadmio, arsénico, selenio, galio) que ya durante su procesamiento pueden conducir a problemas aunque pequeños (contaminación de las aguas residuales y emisiones de aire contaminado). El riesgo ambiental se limita a las instalaciones donde se produce. Mediante el control y medidas preventivas de seguridad, es posible minimizar el riesgo.
Cuando se aprovecha la energía solar no se genera contaminación directa por sustancias de los colectores o de las células fotoeléctricas, pero estos contienen a menudo sustancias para la transmisión térmica que pueden producir contaminaciones si acceden al medio ambiente.
Otros impacto ambientales se producen durante la fabricación de los materiales que se utilizan para los colectores y células solares. La fabricación del acero, cobre y aluminio que a menudo se utilizan como materia prima, genera problemas ambientales por emisiones, por ejemplo, de polvos y compuestos florados y produce no sólo gran contaminación por los desechos y efluentes que producen, sino que también gasta mucha energía, especialmente en el caso del aluminio.

Para las celdas solares se utilizan en parte metales raros y tóxicos (cadmio, arsénico, selenio, galio) que ya durante su procesamiento pueden conducir a problemas aunque pequeños (contaminación de las aguas residuales y emisiones de aire contaminado). El riesgo ambiental se limita a las instalaciones donde se produce. Mediante el control y medidas preventivas de seguridad, es posible minimizar el riesgo.
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